Carta al Futuro. Octubre 2020

Carta al Futuro Octubre, 2020

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Epistolario. Carta al Futuro, Octubre 2020

por Rosario Palacios

El paso del tiempo se escapa de los controles humanos. Hemos podido simular dominar el espacio, pero no el tiempo. No sabemos qué pasará en el instante siguiente y menos en un año. Las cartas del Epistolario de Carta al Futuro, Octubre 2020, escritas a sus autores y autoras  a fines del 2019, y orientadas hacia un futuro incierto, nos revelan la fragilidad de nuestro estar en el mundo. No fueron escritas para ser leídas en medio de una pandemia, sino que en el epicentro de un reordenamiento social, iniciado con las protestas del 18 de octubre. Sin embargo, las voces de hombres y mujeres, adultos, jóvenes y niños siguen vigentes en el presente caracterizado por cambios políticos aún no iniciados y demandas por un país en el que  haya mayor justicia. 

Los textos de las cartas recopiladas en diversas instancias de encuentro ciudadano en espacios públicos, en el marco del estallido social del año pasado, nos sirven como diagnóstico del malestar profundo de los chilenos y chilenas de todas las edades. Grandes palabras como injusticia, corrupción, maltrato, miedo y pobreza, son apropiadas por quienes hablan desde la carencia mirando al futuro. Se sueña con avanzar directamente hacia las formas positivas de estos términos. Las cartas muestran lo extremo de las faltas y de los anhelos como dos caras de una misma operación. De una manera dicotómica se exhiben dos mundos opuestos, el presente desigual, indigno y afligido; y el futuro equitativo, digno y feliz. Con una fuerza que parece ingenua se despliegan las imágenes de un Chile 2020 con otra organización política, económica y social. 

Muchas de las cartas no sólo aspiran a una nueva vida colectiva, sino que también a  una vida cotidiana íntima y familiar con mayor espacio para lograr llevar a cabo planes personales, y para poder acceder a derechos fundamentales como la educación de calidad, el cuidado de la salud y una pensión suficiente para disfrutar en tranquilidad la vejez; “que yo haya terminado mi carrera, que la Mari siga conmigo, que estemos juntos en familia, que mi abuela tenga mejor pensión”. Hay ansias de espacios para la convivialidad, el buen vivir y el gozo. Y detrás de esas palabras inmateriales reside la necesidad de bienes y servicios concretos para ser feliz. Leer las cartas y mirar entre líneas es importante para descubrir que hay deseos de consumo que parece políticamente incorrecto declarar, pero que están al centro del grito social.   

La radicalidad de las imágenes que se proyectan para el futuro no desestima que el camino para realizarlas es duro y lo seguirá siendo hasta alcanzar esa meta. Los escritos dan cuenta de un presente activo en una lucha arriesgada, en la que se  reviven los abusos de los militares y carabineros durante la dictadura, contra quienes promueven un cambio en el orden de las cosas. En ese sentido, las cartas no solo miran al futuro sino que también al pasado. Y de alguna manera la estructura cerrada del pasado se reproduce en los potenciales arreglos futuros. Raymond Williams denomina “estructuras de sentir” al conjunto de valores, creencias, relaciones y prácticas que envuelven la experiencia colectiva en un momento histórico: “estamos hablando de elementos característicos del impulso, la restricción, y el tono: específicamente elementos afectivos de la conciencia y las relaciones: no de sentimientos opuestos al pensamiento, sino que de pensamiento sentido y sentimiento pensado: un tipo de conciencia práctica del presente, en una continuidad viva e interrelacionada. (Williams 1977: 132, traducción propia). La estructura de sentimiento a pesar de desaparecer en la práctica para dar espacio a una nueva estructura, adquiere una existencia discursiva, formal y reconocible. De alguna manera, la estructura de sentimiento predominante en los años de dictadura, cargada de miedo, injusticia y abuso extremo, se vuelve a hacer presente, sin actualizaciones, durante el estallido social. 

En algunas cartas el sentido de pertenencia al país, pasa por participar de la lucha contra el orden establecido, “me vuelvo a sentir chilena”. Personas de distintas realidades y edades –niños, jóvenes, adultos y gente mayor- acuñan  términos como dignidad, justicia y derechos, apelando a un significado que se presume conocido por todos y todas. Aunque la especificidad del relato varía o se profundiza según las experiencias y la educación de quienes las escriben, hay una narrativa común de rotura profunda y urgencia por el cambio que ya no tiene como enemigo al dictador sino que al Estado. La carga afectiva que evoca el Estado (Laszczkowski & Reeves 2018) se explicita en los textos con expresiones de desprecio por la autoridad política y de orden (carabineros y militares) y con la diferenciación del cariño que se tiene por Chile en oposición a la falta de respeto y crédito que se  siente por el Estado. Sin duda los afectos que brotan en relación al Estado presentes en las cartas contribuyen a  la idea de organización social y política que se sueña, aunque sea por contraste y no de una manera propositiva. Asimismo, los afectos negativos hacia el Estado actual profundizan la erosión del mismo y hacen urgente su transformación.

Por otra parte, la necesidad de expresión que se despliega en las cartas marca el tono de ellas. En algunas, se opta por presentar pensamientos y deseos como un juego, como si no estuviese permitido imaginar un mundo completamente distinto. Otras son el soporte de desahogos profundos, manifestando la carencia de espacios para la reflexión, la auto- observación y la calma. Son  muestras de que no sólo se demanda un nuevo orden social –anti capitalista, anti neoliberal-, sino que también un nuevo ritmo de vida.

Las cartas al futuro de octubre 2019 pueden parecer recién escritas. Están aún a la espera de un futuro añorado, luminoso y libre, y por eso mismo merecen ser leídas y escuchadas en un presente que releva la enorme esperanza contenida en sus textos. 

 

Referencia

Laszczkowski, M. & Reeves, M. (2018) Affective States. Entanglements, Suspensions, Suspicions. New York, Oxford: Berghahn.

Williams, R.  (1977) Marxism and Literature. New York: Oxford University Press. 

 

Facultad de Antropología UC

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